sábado, 31 de diciembre de 2011

Remembranzas

El tiempo hizo lo suyo y volando se llevó algunos sueños, momentos, sentimientos, seres queridos y todo tipo de sensaciones. Pero, en un intento de rescate o de recompensa, también trajo consigo muchas cosas buenas. 
Hoy voy a tratar de recopilar algunos momentos que viví y que acontecieron a lo largo de este año, pues me han sido de mucha y de grata experiencia. 
Empecé el año con una paz emocional, con una estabilidad en mis sentimientos al lado de ella, mas no se prolongó como creía y por cosas que a veces uno no entiende, nuestras vidas cambiaron de rumbo y volví a sentirme desorientando, atrapado en los recuerdos del ayer. Sin embargo, seguí adelante porque el año recién me abría sus puertas. 
Muchos familiares vinieron de Europa y pasamos un buen tiempo juntos. Llegamos a aprovechar muy bien las vacaciones mientras yo intentaba dejar de lado los problemas del corazón. Luego, de forma espontánea, llegaron nuevas almas a mi vida. Hice nuevas amistades y conocí un poco mejor a algunas personas que antes no había tenido la oportunidad de tratar, y ¿saben algo? Fue grato descubrir otras maneras de pensar, aprendí cosas interesantes y mi perspectiva de la vida poco a poco empezó a cambiar.
Los días pasaban diciendo adiós a la temporada de verano, el sol ya no quemaba tanto y las hojas de los arboles caían tapando una soledad que aún desconocía. Las mañanas se volvieron cortas y las horas de estudio se empezaban a alargar, pero con ello poco a poco me volvía más responsable. 

El viento soplaba cada vez más fuerte, pero eso no me detenía. Cuando el día terminaba lo único que quería era ir a mi habitación para escuchar música en total silencio, mientras que en mi mano cogía un lápiz y una hoja de papel para plasmar lo que el corazón sentía: momentos de dicha como también de melancolía. Pero solo eran escritos que por alguna extraña razón cada vez se volvían realidad, y pensé que quizás mi futuro estaba en aquellas hojas que escribía a la deriva, pero era algo que solo el tiempo me lo iría confesando. 
Transcurría el año y sin darme cuenta me la pasaba regalando versos en la sombra de la gente, dibujando sueños en historias carentes de finales felices, entregando sonrisas a aquellos que quizás no se lo merecían, dando mi apoyo a personas que no conocían la palabra 'Gracias', pero también hubo momentos en donde ignoré sin querer a personas que realmente me querían...
La lluvia caía con más intensidad, el cielo se nublaba y a veces no me dejaba respirar. Pero mi sonrisa seguía intacta, y hacía de todo para que sea imposible de borrar. Entre tanto, ingresé a la universidad y conocí a muchas personas. El afán por aprender y descubrir nuevas cosas es algo que me agrada de sobre manera. Pasaron cosas bonitas aunque también hubo tiempos difíciles... De un momento a otro mi abuelo nos dejó, todavía es un poco arduo aceptarlo pero la vida sabe porque hace las cosas. A pesar de ello mi abuelo se fue dejándonos un lindo mensaje el cual recordaré por siempre: «La unión familiar es lo más importante en la vida de uno, la familia debe compartir momentos ya que estos quedaran grabados en el recuerdo y así sembrar ese lazo familiar que corre por nuestras venas».
Los días de dolor empezaron a irse, y la primavera llegó regalándome un año más de vida y junto a ella una ilusión que llegó de milagro para salvarme y del mismo modo desapareció dejando escritos en mi libreta que ya no ven la luz del día. Sin embargo, el sol salía nuevamente, tiernas sonrisas andaban cerca de mí, momentos de alegría volvían después de tanto vacío… 
Las preocupaciones cada vez eran menos, o eso creía. Acabó el ciclo universitario y felizmente logré lo que me había propuesto: aprobar todas las materias. Eso me dejó tiempo libre para seguir escribiendo, y con eso me animé a crear este espacio para mostrar algunos escritos que tenía guardado por muchos años y que leía únicamente en el silencio de la noche. Abrazaba aquellos instantes y me ponía a pensar que sería reconfortante dar a conocer al mundo mi manera de ver la vida, con el único afán de decir lo que sentía con la inocencia que me caracterizaba.
Con ello llegó la temporada de navidad, que por cierto para mí todos los años es diferente pero el sentimiento familiar siempre es el mismo. Noche buena lo pase en familia como todos los años, la cena estuvo deliciosa como es de esperar, y los abrazos de medianoche confirmaron lo especial que es estar en familia.

El año ya se acaba, le quedan muy pocas horas de vida, pero volverá a renacer como lo hace desde siempre. Hoy solo he tratado de resumir los momentos de este año, porque ha sido uno muy particular. Descubrí cosas nuevas y llegué a moldear más mi personalidad, y también, sin quererlo, pude descubrir un poco más mi propia identidad.
Ahora un año nuevo se acerca, el cual podría ser el último o el primero, dependiendo qué nos depare la vida. Simplemente hay que vivir, disfrutar esos momentos de alegría que la vida nos entrega y que cada uno pinta cuidadosamente después de cada paso. 

Para culminar este texto quiero agradecer a la vida por mantener conmigo a mis dos mejores amigos, mi madre y mi padre que me apoyan en todo y que son parte fundamental en mi formación como persona. Un abrazo enorme y mucha suerte a todos para este año nuevo que viene cargado de misterios y de muchas sorpresas que día a día a iremos descubriendo. Y que en cada luz de los fuegos artificiales que veamos esta noche, sean un motivo para ver la vida con entusiasmo y con una nueva esperanza de saber que todo nos irá mejor que ayer.



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