miércoles, 13 de junio de 2012

Primer amor

Ya han pasado tres largos años desde aquella fugaz escena. En un abrir y cerrar de ojos el destino cambió, la vida tomó otro rumbo y las manos de aquellos jóvenes enamorados se fueron soltando para dar cabida a que cada uno viva una nueva historia. 
A pesar del tiempo, ella, aún hoy en día, sigue coronada en la cumbre de su inspiración, es su recuerdo constante, su frase preferida, su único motivo de creer en los dotes y la magia del amor. 
Fue así como el tiempo acariciaba esas ganas de querer enamorarse, de sentir algo nuevo. Aunque él no lo supiera, día tras día perseguía un sueño, perdiéndose en lugares nunca antes vistos, empezando a sentir cosas que nunca antes había imaginado. Él, iba en busca de un ángel de cabellera rizada, con los ojos más finos que cualquier otro diamante y de un color que hacían juego con el ocaso que compartían juntos, de unos labios tan suaves que eran la cortina de su hermosa sonrisa, y de una silueta que rosaba la perfección. 
Fue tan delicada la manera de aquel joven para llegar a enamorarla, que las conversaciones que nacían entre los dos cada vez eran más especiales, los detalles adornaban aquel romance que empezaba a nacer, las miradas construían un nuevo camino, y las palabras, llenas de ternura, suavizaban la atmósfera que abrigaba el andar en cada encuentro. Con paciencia, el sueño de ser algo más se le cumplió, en el momento menos pensado, ella correspondió todos sus intentos y locuras con un beso que marcó un antes y un después en la vida de aquel joven que recién se iniciaba en los mares del amor.
Cuando el atardecer acudía, entre la multitud y ante la indiferencia de la gente, dos almas emergían juntando palabras, miradas y risas a la vista de curiosos e inocentes. De un momento a otro, la rutina de los dos había llegado a su fin. Las tardes eran motivo de huidas, de besos con promesas y de juegos con caricias, mientras le ponían color al momento al oír canciones de amor que relataban entre versos su nueva historia. 
Los sentimientos de los dos cada vez eran más fuertes y a la vez más vulnerables, a pesar de los rumores y cuentos de desconocidos, ellos supieron salir adelante. De a poco cada uno se ganó la confianza del otro, las risas, las bromas y la seriedad completaban el círculo que hacía que su amor llegue más allá de lo planeado. Las noches veían discusiones interminables para saber quién amaba más al otro, abrazos irreemplazables que él aún en su cuerpo conserva como huellas de cariño, y un “Te Amo” tan inocente pero sincero después de cada despedida.
Ella fue su primer amor, y por esa misma razón le cambió la vida a aquel joven. Hoy en día sigue siendo musa en sus viajes a través del tiempo, es el silencio de noche y el misterio de día, y sobretodo, fidelidad y transparencia en cada uno de sus gestos y palabras. Pero aquel romance también trajo consigo, no solo momentos de felicidad, pues a sombras del amor, él descubrió la melancolía, el dolor y la angustia, las lágrimas, las ganas, los celos y la magia de tan solo sostener sus manos y besar la vida. 
Aquella joven transmitía una ternura alabada por su timidez, era, a la vez, graciosa y perfecta, por eso, ella suele cobrar protagonismo en historias y frases. Pero, a pesar de todo, él siempre mantendrá el respeto de aquella hermosa experiencia que fue tan compleja y de gran enseñanza para ver el verdadero significado de cada una de sus más sinceras acciones. 
Fue en un día como hoy que nació en el corazón de aquel joven un nuevo y peculiar sentimiento, el cual alguna vez lo hizo sentir volar por los cielos, recogiendo lo más simple y grande de la vida, con alguien que compartía sus anhelos, sus locuras y su respiración en cada beso, y que solo pronunciaba sus emociones cuando el alma en verdad lo sentía. 
Algunas veces el suele perder el equilibrio que lo mantiene acorde entre el presente y el pasado, y cuando el sosiego inclina el juego en contra de él, un recuerdo emerge para vetar la huida que hubo entre los dos y que demora en encontrar la razón a la tonta pero empática rebeldía que decidió borrar sus pasos y romper el lazo que alguna vez llegó a unirlos.
Entre los rieles de su andar, él aún suele perderse y ve cómo la noche llega para acoger su nostalgia, su suplicio. Como un loco conversa a solas, a escondidas con el fantasma de aquella joven, con aquel recuerdo que cada vez es más fuerte e intenso hasta provocar que la soledad llegue a susurrarle el desgarro de sus sentimientos, que él sabe solamente tiene una cura. 
Su amor se vio a través de los días, meses y años, pero el tiempo no fue el suficiente para demostrar lo que él sentía. Aquel joven aún vive con dudas y preguntas que no puede responder. Sin embargo, él todavía mantiene la sonrisa y la esperanza de que la felicidad sea constante en la vida de ella, y sobretodo, mucho más de lo que alguna vez llegó a ser junto a él, en aquellos momentos en donde ella conmovía y reanimaba cada uno de sus sentimientos.


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