sábado, 30 de junio de 2012

Soy

Soy el punto de partida que no ve el final, que descubre un nuevo camino para volver a empezar. Soy la sombra de tu vida con la intención de solo ser un ángel más. Soy ocaso de palabras, una señal intermediaria en la cumbre de tus ideas. 
Soy mis días de noche, el cuento que nadie ha leído, la historia que nunca pasó. Soy el libro que anhela ser escrito, el dibujo que aún no ha sido ilustrado, el sueño que no se ha soñado, la muerte que aún no encuentra solución. 
Soy el mar que espera abrazarte, la ráfaga que va de prisa, la promesa que se cumplió. Soy el viaje que no tiene retorno, la espera sin paciencia, el frío en el verano, el calor en el invierno. 
Soy un mendigo con sentimientos de oro, soy un teatro vacío aplaudido por cada acción detrás del telón. Soy la respuesta a todas tus dudas, a cada una de tus interrogantes en los delirios del corazón. 
Soy la alfombra que cuida tus pasos, la medicina de risa en tus momentos de enojo y de arrebato. Soy la esperanza perdida que abandonaste por alguna decepción que te mantiene atada al pasado.
Soy el silencio en tu voz, en tu ira y en tu exilio después de cada perdón. Soy el miedo que no intimida, la gota de lluvia que apaga el dolor.
Soy el juego que nunca termino, que dejo a medias y luego olvido. Soy una estatua, callada y observadora, firme y con un testamento de momentos y de recuerdos. 
Soy el canto que mi mente grita por las noches, tan fuerte y callado que invoca a la reflexión. Soy el eco del viento y el parpadeo después de cada sorpresa. Soy esclavo y juez de mi propia conciencia, amo de lo que siento y súbdito de mi tristeza.
Soy un soñador de día y creador de historias por la noche. Soy un alma cansada de batallas sin honores, de cuentos y mentiras que la incitan a volar a otros senderos. Soy libertad en mi pensamiento, el color de la verdad, y la mirada eterna de un amor inmortal.
Soy la moneda que te da algo a cambio, soy un sueño del ayer, un recuerdo nublado. Soy el fantasma de un amor abatido, soy el miedo en un puñal con el dolor en el olvido. Soy esa metáfora que te deja pensando, soy alegría, soy llanto. Soy el ángel o el diablo, como el mismo edén o el mismo calvario.
Soy aquel adorno que nunca miras, que anda escondido esperando compañía. Soy esa frase que siempre recuerdas, que te devuelve las ganas y en tu mente conservas.
Soy las huellas que dejo en el camino, las marcas que me hice sin recordar que ese mismo dolor ya lo había vivido. Soy ajeno y amigo de tus abrazos, de tus besos y de las formas de enamorar que demuestras sin pensarlo.
Soy el duende de tu inocencia, el compañero invisible que aún recuerdas. Soy la piedra que salta por los ríos, el horizonte que no veo y luego imagino.
Soy un principiante amigo de la suerte, un heredero de misterios y de momentos no vividos, de historias sin final y de versos infinitos. Soy el enigma encerrado en tus pupilas, los gestos que conservas después de cada despedida.
Soy un cómplice de la luna, un intruso de la noche. Soy esa nostalgia cuando el ejército de estrellas adorna el crepúsculo.
Soy un texto perdido entre hojas muertas, un poema que escribí de niño cuando la inocencia se dejaba llevar por el sentimiento sincero de enamorarse a primera vista. 
Soy un muérdago en noche buena, soy esa luz de la condena. Soy esa corriente de las olas del mar que arrastra lo bueno de la vida, dejando los pesares a cuestas de la orilla. 
Soy aquel contrato que debo cumplir, con la única ley que son mis principios, y mi firma mis acciones que despojo a escondidas entre la continua rutina de almas desconocidas.
Soy lo que he leído, lo que he escrito, soy lo que he esperado, soy lo que he soñado…



sábado, 23 de junio de 2012

Deliberación

Solo queda el silencio y las miradas conspiran para ver el futuro que aún es incierto, actuemos más y pensemos menos, tal vez así encontremos la solución a nuestros dilemas. 
En una alteración de la rutina, te muestras muy serena, pero al mismo tiempo siento cómo vas cambiando el curso de lo que alguna vez fue importante para ti. Comienzo a desfilar por el borde de tu locura, no me concentro, no puedo ver hacia ambos lados, solo dirijo mi mirada hacia donde tú te encuentras sin pensar en que pueda morir. 
Sería innecesario que trates de buscar en el calendario el día en que tú y yo nos conocimos, pues solo nos basta con saber que sucedió. Me doy cuenta de que mis frases caducan a tu espera, es el miedo que provocas al no querer escucharme detenidamente, pues mis palabras suelen ser agonizantes pero, llenas de vida. Tómate un tiempo para descifrar la savia que hay en ellas.
Al culminar el naufragio voraz de tu duda te alimentas de mi verdad, pones a prueba mis intenciones cada vez que me oyes hablar, oigo tus pasos pero nunca te veo llegar, el encanto de tu exilio se ve opaco con solo pensar en tu desganada manera de actuar, de refutar el interés que de por sí, solo llega a ilusionar.
Todavía tengo una deuda pendiente contigo, que nace en mi pasado y arriba en los puertos del futuro. Aunque tú no lo sepas, suelo perderme en los campos que abrazaron nuestra historia, y ahora después de tanto tiempo, sigue intacta tu esencia, con la misma energía de ayer pero sin la esperanza que irradiaba tu sonrisa al tenerte cerca. Hay una motivo que cuelga de tu cuello y del mio, hay un recuerdo que me hace fuerte y a la vez muy frágil, haciéndome unir aquel lazo que aparentemente vive en nuestro silencio.
Mientras me pierdo en las calles lúgubres, sucias de alma, inauditas de amor, necias de pensamientos y ausentes de corazón, trato de escabullirme en mi sosiego con mi tan perfecta compañera la soledad, la cual me reclama que te diga que tus sentimientos están a salvo en un corazón que evitará cualquier tipo de decepciones. 
La dictadura continúa, el egoísmo hace acto de presencia mientras me robas algo de inspiración, aunque solemos cruzarnos, no nos vemos el rostro, estamos en el mismo lugar pero a la vez tan distantes, me conoces tanto pero yo no te conozco…
De un momento a otro el calor encumbre mi rostro, el rojizo pinta mi tez, las miradas me invaden y una vez más empieza mi condena. Se vuelve una costumbre respirar el aire de la melancolía, es doloroso y al mismo tiempo placentero, pero lo más agobiante es que me hace perder en tu niebla, esa, la cual no me deja ver con claridad las huellas que retrato en el camino. Doy media vuelta y simplemente no encuentro nada. 
Ya no sé qué hacer con este estilo de vida, no dejo de respirar versos, no dejo de respirar ironías. Me pusiste en ese plan de querernos a escondidas, colocaste una línea entre los dos para separar los sueños de la realidad y la fantasía. 
Al no resolver tus dilemas le quitas la intención al corazón, corrompes mis ganas al hablarme por hablar, al mirarme por mirar, sin demostrar nada, sin percibir en mi algo más allá de lo superficial. Si me dejas yo podría destapar el velo de tu angustia, podría comprender tus locuras y al mismo tiempo ser parte de ellas, déjame aprender de ti y de tu alocada forma de vivir la vida. 
Advierto de que es el temor el que rige tus sentimientos, es el juego que siempre ganas, es la duda que evita a que me pienses, es el fuego que enciende el olvido, es el mar que se lleva tus ansias, es el tiempo que te hace desaparecer, es la vida y sus misterios, es la muerte y su sendero que no me permiten estar contigo. 
Hoy como tantas veces amanecí con el miedo pendiendo de mí, con mis cartas que día a día se mueren en mi lecho y se pierden en la vehemencia, pero mis palabras son más fuertes y solo las quiero guardar en algún lugar de tu memoria, para ver si así logro que comprendas mi locura, mi religión y mi vida. 
Mientras el lumbral de tu sencillez aflora, me dejo llevar por los sutiles encantos que tu mirada provoca, el color de tus ojos se asemejan a los míos, tus abrazos encajan perfectamente en mi cuerpo, pero tus pensamientos me reflejan como un loco, que solo vive del amor y de incógnitas exiliadas…
Tengo textos y frases que son indiferentes a la luz del día, y que también se esconden en el misterio de la noche, pero que guardan secretos y momentos de reflexión y suplicio. 
Estoy desarmado, me siento agotado, pero todavía me quedan fuerzas suficientes para seguir en la guerra de la ilusión, que nace y se suicida porque sabe que a fin de cuentas va a morir, pero lo único que le importa es conocer la felicidad y reposar con una sonrisa que burle al Dios de lo eterno. 
Así será por siempre, mis interrogantes estarán pendiendo de tu pensamiento mientras ahogo el castigo de tu adiós, que al mismo tiempo idolatro una pasión que desconozco, pero que aliento con fervor. 
Después de tanta espera perdí el juicio, la muerte fue testigo de mi impaciencia y el cansancio me hacía acelerar mi respiración que solo era el presagio para saciar mi escondido letargo.
Y así pasaran los días y con el tiempo las flores volaran en los terrenos baldíos de mi alma, las esperanzas nacerán a la espera de un corazón noble y mis latidos perderán intensidad, pero sus formas de amar seguirán intactas.



jueves, 31 de mayo de 2012

Alessia

Cada mañana Alessia se despierta con los labios resecos, con su manta favorita entre sus brazos casi rosando el suelo, su almohada plasmada de sueños opacados por la sombra de su inocencia, y en su velador una foto fantasma de cuando era una niña. En su habitación, sus muñecas están guardadas en cajas, maltratadas, totalmente sucias, y sus peluches se encuentran llenos de polvo. Sin percatarse, el tiempo creció así como ella, y como una joven enamorada, su corazón se dejó llevar por las ilusiones, y la inexperiencia de su amor tomó decisiones sin el permiso del pensamiento. 
En plena madrugada el insomnio le hizo compañía, y en un estado de melancolía se acercó a la ventana, y mientras miraba el cielo buscaba entre sus estrellas algún deseo que le haga retroceder el tiempo hasta llegar a aquel instante en donde su esencia se perdió en la mentira de la infinita y traicionera oscuridad. Las horas y el miedo le hicieron perder la sonrisa, quedó confundida e indefensa ante los ojos de quienes le dieron la vida. 
Aturdida y dejando de lado los sentimientos, seguía entre el abismo de su juramento y su locura, no podía sonreír como antes después de lo que había hecho. Los días ya no eran iguales para ella: sin color, sin vida, sin sentido. Viéndose al espejo su reflejo era diferente, su voz no tenía la misma tonalidad, sus manos acariciaban con pena su frágil cabellera, sus mejillas rojas y el brillo de sus ojos emanaban miedo. 
Un impostor de aquellos que andan por la vida, se robó su corazón y algo más que eso. Encantada por caricias y por dulces palabras, el supuesto caballero descubrió las orillas de su andar, adornó el sutil templo del secreto y añoranza con su mirada y disfrazado de un amor verdadero se hizo dueño de su piel, robándose la inocencia de su alma. Después de lograr su cometido, nunca más se apareció. Alessia se sentía perdida entre los bastos y duros momentos que vivió con él. Ella lo amaba demasiado, él solo la veía como un pasatiempo. Las noches eran infinitas cada vez que se sentía sola, el frío la visitaba congelando sus recuerdos y el cariño ya no la abrigaba más.
Con la dulzura que la caracterizaba, escondió su sonrisa a espaldas del dolor y se aferró al misterio que colgaba de sus sueños mientras la luna protegía su noche de extraña confusión. Su ternura descansaba bajo sus ojos, se abrazaba a solas, no sabía qué hacer, ni qué decir, solo sentía temor al esconder secretos que la agobiaban a cada instante. En su rostro se dibujada el desdén del arrepentimiento. «No fue el momento, no debí caer en su juego», se decía a oscuras y cerraba sus ojos antes de que las lágrimas empezaran a brotar de nuevo.
A Alessia la vida se le adelantó, le dio muchos atajos pero no supo elegir el camino correcto al andar con alguien que no iba en busca de un corazón. Atrapada en el mundo que le pintó, juró todo por él, pero aun así la dejó. Ella se desvaneció mientras veía como él se iba, llevándose sus alegrías y los sentimientos que nacieron por ser su primer amor, por ser su primera decepción.


domingo, 27 de mayo de 2012

Mi custodia

Las mañanas sueles ser repetitivas, cansadas, y las horas se reemplazan y llegan del mismo modo. Mil pensamientos se encuentran atados al momento en que empiezo abrir los ojos, me dan ideas claras para percatarme de que el pasado y el presente son uno solo.
Busco en mi habitación cuadernos y libretas que olvidé con el paso de los días, tal vez allí encuentre la respuesta a cada una de mis interrogantes, pues mi corazón me dictó, con la inocencia en la mano, los secretos de su fortaleza, los cuales logré rescatar en hojas de papel. La vida y sus misterios me atrapan, y cuando quiero dialogar con ella su cielo me responde con las tenues y delicadas gotas de lluvia. Con la cabeza perdida en las nubes y la mirada en la luna, el tiempo se detiene, no siento los segundos ni los minutos, día o noche es lo mismo.
Tengo un reflejo que no sabe qué hacer cuando desaparezco frente a él, mientras el otro yo intenta permanecer de pie, se da cuenta de que él mismo es su propio y eterno prisionero.
Confiar en versos que vuelan por el aire son motivos suficientes para seguir respirando. Atrapado en un mundo donde las dudas te apuñalan sin sentido, es incomprensible. Perdido en sueños que se adueñan de tus actos y te mueven como un guerrero en su campo, tan fuerte e indefenso a la vez, es contradictorio. 
Será cierto que al advertir la compañía de un ser sutil y con alma resucitadora se podrá rescatar lo poco pero tanto que existe en el brillo de una mirada que con forma oscilante te deja inmerso en lo infinito. Contemplar en los ojos de alguien la riqueza que lleva dentro, es una virtud delicada y sumamente peligrosa.
Siempre lleva en mente que los lazos que siembras con amor se convierten en algo increíble si dejas que crezca, pero si los arrancas de un momento a otro acabarás con todo de raíz, llevándote su vida y los buenos pensamientos que alguna vez conservaron de ti.
Trato de ganar tiempo desprendiéndome de lo simple para llegar a descifrar el color real de tus pupilas y el aroma que irradias cada vez que no me ves. Naciendo otra historia en tu ausencia, confieso que conocí el horizonte en su mundo, y dejé atrás los recuerdos absurdos que me atrapaban en su corriente cada mañana de primavera. 
Todavía la duda me invade por la noche, el suplicio de su juego toma forma en la penumbra y rejuvenece su mentira al saber algo de ella. Pero los días se vuelven interminables si en nuestro rostro vive una sonrisa, nos volvemos inmunes ante los malos hábitos, y ser pacientes nos convierten en libros esperando a ser leídos a espaldas de la gente. El sol me regala el calor que necesito y despierto por encantos que logran calmar el alma. Y se siente cómo la esperanza nunca se pierde, solo se esconde y nos observa para llegar en el momento indicado. 
En sus manos quizá encuentre el equilibrio que perdí a través de los años, la ilusión tal vez está escondida en cada uno de sus abrazos. Y comienzo otra vez a correr por un camino lleno de flores que tal vez más adelante se vaya marchitar, me pongo a dibujar sueños en labios para que al final se vuelvan a secar. Lanzar palabras e involucrar promesas para que luego se pierdan en el mar del olvido. No le veo caso, no quiero eso, pero si es así, seré el naufrago de tu vida.
La soledad me cuestiona a cada instante, me prometo a oscuras y mi anhelo no se deja ver. Perdido en las sombras de los arboles, veo la rutina romperse. Los pasos de la gente no se oyen, murmullos acompañan a este extraño momento. Estar a solas es mi medicina, no me deprime, más bien me anima, pues me siento protegido al abrazar mis pensamientos.
El orgullo y la indiferencia creen estar en lo correcto. Las ironías tienen una misión, son un escudo a la decepción con ventanas abiertas para poder volar de nuevo. Las historias que comienzan sin motivo suelen ser las más duraderas. Tu suerte es real si la imaginas. No te detengas, no sientas miedo, la felicidad está cerca pero tus pensamientos te hacen estar tan lejos. Dime lo que piensas, estaré agradecido. No te haré daño, sueña conmigo. Ahora me vuelvo a perder en tus alegrías, pero esta vez sonrío contigo.



lunes, 30 de abril de 2012

Mi sombra

En mi sombra dejé los miedos que alguna vez sentí en el ayer. El mañana lo compro con el entusiasmo del presente y me burlo del pasado llevando el futuro conmigo.  Y las ganas contagiadas de las horas se adhieren lentamente a mí y a cada rincón de mi cuerpo. Por un instante dejo de lado las incógnitas del amor y las consecuencias del sufrimiento, pues hoy quiero dar un paseo en mi interior y despojar hoja a hoja las ideas que vuelan por los pasillos más desconocidos de la mente.
La tarde suele verme reposar y dormir mientras canto, me entrega el deseo de escribir cada uno de mis pensamientos. Aunque trato de refugiar mi sombra del sol, sus rayos hacen visibles recuerdos pasados que dejé en el olvido. Sonrisas muertas se liberan en el aire y escritos en mi pecho reflejan instantes de fría soledad. A mi sombra le pregunto en silencio: ¿De qué vale llorar? Si a través de la historia las lágrimas han sido invisibles a los ojos de la vida. 
Quisiera encontrar la respuesta al cambio brusco de la sonrisa, pues todo tiene un orden y mantenerla intacta debe ser nuestra ideología. 
Mi sombra me requinta pues ella ve lo que yo no veo, me señala y pregunta por qué tenemos la tonta costumbre de hacer todo lo contrario, de andar persiguiendo corazones que no destilan sentimientos, de no diferenciar lo malo de lo bueno, y le respondo, dudoso, que simplemente no nos percatamos de eso, que luego con el tiempo aprendemos y lo reconocemos, pues es un mal necesario para aprender cosas nuevas.
Con el pasar de los días vivimos hechos y ganamos experiencia, ya que la vida se adorna de momentos, de errores y juramentos, de promesas, de besos, de lágrimas y de recuerdos.
Todo aquello que ve el sol, tiene una sombra que define el pasado y marca el presente, no se cansa y sigue ante las adversidades de la naturaleza. Es parte importante del alma, conserva la esencia de nuestro cuerpo y se aferra a su dueño, es fiel como un perro, tímido como un niño, juguetón como un bebe e indomable como una fiera. 
Mi sombra guarda íntimos secretos, sale de día y se esconde de noche, pero siempre anda conmigo en el mismo camino. Me cuenta los misterios de la sociedad, difunde en mi mente la tan valiosa y dura verdad, me libera de la hipocresía de la gente y me advierte ante cualquier mal.


sábado, 21 de abril de 2012

La noche

La noche fría no comparte mis ganas de escribir, congela mis pensamientos, no me permite desconectarme del mundo ni renovar la sonrisa. Su único logro es quebrar mi piel, agudizar mis sentidos, y hacer que me pierda en las comodidades del sendero y en las angustias del ayer. 
Otra vez se fue el sonido y en mi espacio gobernó el silencio, y en un descuido quedé desnudo ante esos enigmas que te caracterizaban. Aquellas respuestas que descubriste se quedaron en los peldaños de mi duda, y en tu filosofía no había un concepto ni un por qué a tus audaces e ingeniosos intentos.
No puedo encontrar un refugio a esa sutil manera que tienes de envolverme en tus sentimientos. Tu presencia me intimida a pesar de que no te pueda ver. Tu sombra me hace gestos, me dice a gritos acércate, llámame, búscame o piérdete.
Culpo a los sueños que como ascensor me elevan y marean hasta perderme en los pisos de tu amor, busco tu puerta, te busco a ti con ganas de no encontrarte. 
Hay historias que aún no se han escrito, hay deseos que no se han cumplido, hay ojos que han dejado de llorar, hay en las calles personas pensando en desaparecer, hay en tus labios la promesa de mis besos, y hay, también, en tu piel, el recuerdo voraz y saciable de una noche sin amanecer. 
Y es así que lanzo al viento mi protesta, mis quejas y mi suplicio, esperando que regrese del norte o del sur, aires nuevos para respirar esperanza y confianza, las cuales me robo la vida al estrellarse con el tiempo y el recuerdo inexplicable y solemne que algún día me hicieron creer en ti. Todavía veo el brillo y las estrellas que componían la belleza de tu sencillez. ¿Cómo lo hacías? Me pregunto a diario. 
En tu indiferencia voy volando por las calles que te ven despertar, te imagino soñando y recibiendo la luz de la mañana con una sonrisa. Sé que tal vez no puedas seguir las huellas de mis pasos, entiendo que tu alma sigue atada a un corazón que no te deja ver. Quizás sí estuviste enamorada de él y es por eso que el pasado te acecha constantemente hasta confundir tus sentimientos, pero recuerda que no es bueno vivir de recuerdos. Por eso mírame, respírame, abre los ojos y despierta, no por mí, sino por ti.
Aunque tu orgullo no permita segunda parte entre los dos, tengo en mis mañanas una melodía poco conocida, en mis tardes una carta que leo a escondidas, en mis noches un poema y un verso que describen los enigmas de la luna llena, pero mi día entero lo haces tú y no te tengo. 
Los minutos pasan como nubes en el cielo, comprendo la razón del tiempo y desaparezco ante la sutil ley de la vida. Me aferro a tu serenidad que conversa con mi deseo, y te veo reflejada en el mar robándome un beso apasionado, un beso de aquellos, sin fin, de esos. 
En la noche tu ausencia invade mi tiempo libre y trato de colocar mis miedos en la repisa de tu olvido. Hablo con tu recuerdo y solo me conformo con retratar el momento a base de escritos y pensamientos. 
En plena noche tus instintos obedecen lo que por naturaleza saben hacer: tus locuras contrarrestan mis intentos más sinceros y mirándome a los ojos narras el pasado con la verdad de la mentira. 
Y aunque en mis labios estés vetada, puedo expresar lo que siento con un canto acompañado de mi guitarra. Aunque ante mis ojos no estés clara, puedo decirlo con una mirada. Aunque en mi manos estés condenada, puedo escribirlo con la tinta de mi alma, con la única intención de que descifres la religión de este loco bohemio. 
Me veo resignado ante todo este universo, incomprendido hasta el extremo, adolorido por miradas, sobornado por caricias, y ahí me doy cuenta de la autonomía que tiene el corazón, que sin pedirte permiso hace lo quiere, lo que siente.
Mientras más lo pienso no consigo encontrar la respuesta, no hay siquiera algún motivo de por medio. Voy ciegamente tratando de recordar en qué momento fue que me caí y me perdí en este juego sin reglas. Encantado por la fragancia de las ilusiones comprendo que no formo parte de esta realidad, pues para tu mundo solo soy un soñador más.
Noches sin sueños, días largos y abrazados del silencio le dieron lógica y razón a tu ironía. Llegué a comprender el motivo de la soledad y a ver la libertad que tenemos de escapar de lo que hace daño, de lo que no nos deja respirar. Y si hoy me encuentras por las calles, perdido en la ciudad, no me preguntes cómo estoy, pues no sabría qué contestar...



jueves, 22 de marzo de 2012

Los sueños

Cuando el cansancio gobierna mi cuerpo y me hace caer rendido ante las sabanas del reposo y del tiempo, a vísperas de un día nuevo llega a mí la gran curiosidad de saber qué soñaré esta incrédula noche. De qué cosas extrañas seré testigo o protagonista, qué aventuras soñaré mientras mi mente vuela por este mundo. Esas solo son unas de las tantas preguntas que me hago antes de ser esclavo de la noche. 
Los sueños nos invaden sin avisar en qué momento llegamos a ese instante de irrealidad, porque no hay un inicio el cual recuerdes, pero sí un final el cual, en algunos casos, puedes contar. En este mundo de lo inconsciente, lo real se convierte en algo absurdo y aburrido. Volar es normal en estos lares, y vivir lo inimaginable es común ante tus ojos. 
Hay sueños en donde la visita de personas no siempre son de familiares o amigos cercanos, pueden ser gente conocida por todos y que admiramos, o sino de personas que solo conocemos de vista, y luego nos surge la pregunta: ¿Qué hacía él o ella en mi sueño? Es tan curioso ver cómo los sueños están atados a los recuerdos, a los momentos, a los amores, a las amistades, y a todo lo vivido y no vivido a lo largo de nuestra vida. 
Sería interesante que los sueños fueran como cuando imaginamos: recrear aquel instante que uno desea pero que lo sienta como si lo estuviera viviendo, sería como regresar en el tiempo, aunque en la realidad no cambiaría nada, pero podríamos ver qué es lo que hubiera pasado si las cosas hubiesen tomado un rumbo distinto. 
Muchos de los sueños se relacionan con el amor, como cuando uno está enamorado y sueña con esa persona, porque quisiera saber de su vida y estar por lo menos un momento a su lado. Es que los sueños abren puertas increíbles con tan solo cerrar los ojos y perderse en los misterios del corazón y del alma… «Hoy en mis sueños tal vez pueda volver a mi infancia, llegar de nuevo a la pubertad o verme con esposa e hijos, ya viejo con arrugas y canas, o tal vez ya dejando este mundo, observando cómo me despido de quienes más he querido a lo largo de mi vida».
Sueños que sirven de reflejo, que nos hacen ver aquellos momentos de felicidad en donde reinaba el amor y la paz emocional. Sueños que reviven ilusiones y nos traen de vuelta esos amores que por algún motivo se desvanecieron en el tiempo… «Hoy en mis sueños tal vez la vea a ella, tan hermosa con aquella sonrisa deslumbrante y enternecedora, y quizás al despertar, regresen a mi mente aquellos momentos de amor y de alivio. Lástima que no pueda elegir mis sueños, porque sin duda alguna la elegiría a ella en cada uno de ellos».
Los sueños esconden muchos secretos, como metas e ilusiones, o sentimientos semidormidos, como amores en el olvido, hasta penas que pensamos que ya se habían ido. Y nos sorprendemos al descubrir ciertas cosas de nosotros, y nos ponemos a pensar sobre ello, porque aquel inconsciente dice la verdad, y a pesar de no querer aceptar tal hecho, al final de cuentas es lo que sentimos… «Hoy tal vez en mis sueños podré ser lo que no fui o lo que algún día seré, lo que quise o lo que simplemente nunca imaginé. Quizá hoy me despierte con una sonrisa dibujada en mi rostro o una lágrima acariciando mi piel, con alguna historia inconclusa o con algún recuerdo perdido en el ayer».
Sueños que abren la puerta a un mundo nuevo, en donde la simpleza de las cosas se hacen realidad con solo desearlas, con solo describirlas. Sueños donde la poesía descansa en la inspiración de los hombres. Sueños donde el límite lo pones tú… «Hoy podría volar en la costa de tus sueños, aferrarme al sutil sabor de tus besos y volverme frágil al sentir el calor de tus abrazos mientras corro sobre el mar con las manos al cielo y consigo un cofre de constelaciones donde guardo todas las estrellas del universo en un te quiero de mi voz».
Sueños que traen consigo recuerdos y personas que tanto hemos amado, como sueños que devuelven el llanto, oscurecen el día y nublan los momentos de paz en la vida… «Hoy podría soñar que estoy en otro mundo o tal vez en otro tiempo, y también podría ver a seres queridos que ya no están físicamente conmigo en este momento. Hoy mi sueño tal vez no sea más que una horrible pesadilla, que den a conocer mis más grandes temores y me deje encerrado con el miedo de ya no volver despertar a la luz del día». 
Sueños que desencadenan secretos de antaño, sueños que no recordamos o que no concuerdan con lo vivido, sueños que hacen volar el alma a lugares desconocidos y que recuperan la fe con la manifestación de un nuevo motivo… «Hoy tal vez me iluminen sus ojos y escuche su voz clara mientras veo su rostro borroso como las nubes que cubren la luna llena, hoy o quizás mañana no vuelva a soñar y pierda cualquier esperanza de vida en este mundo donde aún se respira libertad incondicional».
En un sueño podemos ver hasta sentir cosas que nunca hemos vivido, por eso son sueños, cosas que dentro de nosotros algún día anhelamos vivir. Y como dice el dicho: «Soñar no cuesta nada». Así que sueña en vida y sueña en sueños, olvídate de todo y sé libre en este infinito mundo a pesar de las adversidades que estés viviendo allá afuera.



jueves, 15 de marzo de 2012

El comienzo del final

El dolor palpitante nos acoge y desaparece en ellos, deja en nulo cada uno de los sentimientos. Todos los recuerdos vienen a nosotros, las miradas en el ayer nos llevan a aquellos momentos de vida y de gran libertad. El tiempo se romperá al ver que la noche llegue antes de lo establecido, dejando así la ausencia de almas cercanas. La mañana será diferente, la tarde será infinita, el día será un recuerdo, el sol ya no arderá como antes, y la luna se convertirá en un reflejo de nosotros…
Vendrán pensamientos a cada segundo, los recuerdos golpearan el corazón hasta llenarlo de lágrimas. La fuerza se hará débil y la lucha por seguir en pie será abatida por la ley de la vida. Llamados desconocidos abrirán la puerta del alma y volaran los momentos de angustia y de impaciencia. Un 'hola' es cotidiano en los días, pero el adiós no existe en este instante de vida. No siempre llegamos a despedirnos, no siempre podemos dar el último abrazo o el último beso, pero quizás es porque ese no es el final, sino el inicio de algo nuevo.
Los veremos en nuestros sueños, los sentiremos sin tenerlos, los extrañaremos en cada momento y lugar, pero los recordaremos con alegría cuando la paz y la armonía estén presentes en nuestra vida. Dormiremos para siempre en el momento que el destino decida. El aire nos robará lo que queda de nosotros, la tierra formará parte de nuestro traje que dejamos en la vida. El camino tendrá un final, el camino físico verá el límite en nuestro andar. Se manifiestan emociones, se rompen corazones, la mecánica de la vida nos hacen esclavos del tiempo, lo comprendemos, pero al momento se nos hace extraño, no aceptamos la realidad, no queremos tales cambios… 
La estadía en la vida tiene fecha de caducidad, a veces el ciclo se cumple y otras, por desgracia, se adelantan sin avisar, pero el cariño, la valentía y los actos dejan su aroma y su esencia en nuestra memoria, pero, ¿adónde se va la vida? Se desvanece en el horizonte y crea nuevas almas para seguir andando por el mundo en un nuevo empezar, o encuentran el final y todo acaba...
La melancolía nos ofrece un escape, la imaginación nos devuelve la imagen, la fe dibuja un paraíso en el cielo para dejarnos el alivio de que iremos a un lugar mejor, a un lugar infinito. Cada uno tiene una perspectiva, pero nadie puede ver más allá de la vida. No todos sienten lo mismo al desprenderse de alguien especial. La situación es tensa, nos vuelve frágiles a todos, nos destruye y nos une, nos hace entender el lema de la vida. 
Los años pasaran, caerán como hojas en el otoño, dejaran huella en nuestra piel, en nuestros gestos, en nuestros ojos, y en cada rincón de nosotros. La sabiduría gobernará a través del tiempo, dirigirá la astucia y la moral, el llanto y la pena se irán en la sombra de la inmadurez hasta ver la luz de este juego mortal. Los días seguirán pasando, su aroma estará presente, su frescura sanará los momentos agrios, y nosotros seguiremos aquí con la nostalgia, recordando el ayer, recordándolos a ellos, a los que sin decir adiós, a algún mejor lugar partieron...


miércoles, 29 de febrero de 2012

Volver a vivir

No es buen momento para escribir, el ambiente no es el adecuado, o quizás mis palabras no son las correctas. Sin embargo, solo espero encontrar la verdad que existe en nosotros, y que el alma oculta, por razones desconocidas, los secretos de la superación emocional al dejar volar a alguien a quien tanto hemos querido. Y estoy convencido que esto va más allá de la lógica, siento que el corazón se enfría cada vez que le evitan dar el cariño que tanto anhela demostrar, y la impaciencia de querer sentir y de crear nuevas ilusiones, deja un cansancio mortal hasta tocar y romper el hilo de la desesperación. 
Cada vez se hace más vacía la manera de ver la vida sin la luz de sus ojos. No es sencillo aceptar la realidad de la cosas a pesar de que los dos aceptamos en no ser obstantes a la relativa del tiempo y el silencio. Tal vez, pienso, lo mejor sea salir a solas y perderme en los suburbios, para pensar bien la decisión que tomé y encontrar la razón del por qué ella aceptó aquel tratado sin garantía que firmamos inconscientemente. 
Recuerdo aquellas tardes inolvidables en donde su mirada y sus besos eran el aire que necesitaba para poder vivir, pues la sensación que uno siente después de provocar una sonrisa, es un regalo de la vida que se compensa con la fidelidad del amor y la entrega sincera de los sentimientos. Pero el tiempo ya pasó y los cantares de aquella ilusión ya se dejaron de escuchar. Ella ya no está aquí conmigo, pero yo sigo allá, en ese lado de la vida en donde no existen arrepentimientos, con una nueva sonrisa en mi rostro porque la vida aún sigue construyendo y uniendo los destinos de los más desdichados.
En la intemperie de las calles, sus paredes gobiernan un camino sin regreso, forman un laberinto con principio pero sin final, como si de un sueño se tratara en donde solo llegamos a un punto pero no recordamos el inicio de este. Sin embargo, la luz poco a poco llegará y te tocará con esperanza para salvarte de tan confusa pesadilla. Es algo aterrador aferrarse a cosas pasajeras, a cosas a las cuales le damos una importancia que no merecen. Por tal motivo empezaré a trazar lo real, lo que sí importa en esta vida, para darle un empujón a mis ansias que anhelan encontrar paz y un corazón dispuesto a mostrarse tal y como es.
Y ahora que me encuentro entre los brazos del aire, conservando la esencia de la vida, puedo confesar sin pudor la libertad y el poder que tenemos de vivir otra vez nuevas emociones en este mundo que creemos solo nos hace daño. Los errores y los dolores del amor no duran eternamente, la vida nos lastima y también nos castiga, pero solo por momentos, pues es ahí en donde ve dentro de nosotros y sin remordimiento nos devuelve el aire para seguir respirando, para volver a vivir y empezar de nuevo.


domingo, 5 de febrero de 2012

Nuestro ángel

Una parte de mí se fue al cielo dejando sentimientos escondidos a través del tiempo. Muchos recuerdos y tantos pensamientos reflejan porque yo siempre te llevo en mi alma y en mi corazón mi dulce y linda amiga. 
Fueron situaciones que surgían de la nada, en las cuales nos encontrábamos y en donde llegamos a conocernos cada día un poco más. Fueron tantos momentos que compartimos juntos, pero fue la tarde con la noche que empezaron a murmurar nuestra amistad. 
Tus juegos y locuras brillaban en la noche, me sacabas una sonrisa al contarme todas tus travesuras, tan inocentes y divertidas. Era tu mirada que me daba esa atmósfera de confianza que solo se encuentra en muy pocas personas. Eran tus gestos tan sinceros de niña, los cuales bailaban con tus actos y convertían esos momentos en nunca olvidar. Fue tu risa contagiosa que devolvía la inocencia a este joven, tu fiel amigo, tu cofre de secretos y confidente en el amor. 
Soñaste con sanar a las personas pero no te imaginas cuánta alegría nos diste con tal solo formar parte de nuestra vida. Me regalabas un abrazo sincero cada primavera, era tan lindo y muy emocionante encontrarte siempre caminar por mi vereda, conversar y molestarnos eran situaciones donde solo prevalecía una amistad verdadera. 
Tú fuiste el ejemplo de una buena amiga, tú has sido la belleza por dentro y por fuera, eres nuestro ángel que vela por nosotros cuando nos invade la tristeza. Con una oración toco tu puerta, hablas conmigo y te escucho como aquellas noches, con total naturaleza. Ella, mi más querida amiga conserva el sentimiento sincero en sus ojos, a pesar de no seguir aquí, regala alegrías y adorna las mañanas cuando recuerdo su sonrisa, ella dibuja nuestros sueños con su mirada que jamás olvidaré, y pinta de ilusión lo deseos de sus mejores amigos. Vives con Dios y nos miras con amor, pues sabes que todos tus seres queridos te vamos a guardar por siempre en el corazón.


Dedicado para una de mis mejores amigas Ashley Astrid Arévalo Santa Cruz.
                                                                         

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Los consejos de la luna

Ya siendo de noche las dudas llegan y se apoderan de mí, y entre su silencio me pregunto con suma cautela: ¿Por qué las cosas tienden a ser así?
Pienso en cómo escapar de este mundo tan vacío, absurdo y repetitivo, por tal motivo, cuando el cielo da paso a la noche y veo cómo nace un resplandor en él, me acerco para escuchar los consejos de la luna. 
Son sus palabras las cuales me dan las respuestas a las preguntas que formulo mientras veo cómo el amanecer va llegando dando paso a un nuevo día. 
Son los consejos de la luna que me dan alas a seguir buscando un sueño perdido. En un mundo en donde nada parece estar a mi favor. En donde las apariencias de las personas toman un rol importante, pero nada significativo. En donde todos quieren llamar la atención sin tomarse la molestia de mostrar la realidad de su interior. 
Son los consejos de la luna que me muestran un camino no explorado, con nuevas cosas por descubrir y muchas almas por conocer, nuevas experiencias por vivir e increíbles deseos que anhelo cumplir. 
Son los consejos de la luna que me ayudan ver la vida de distinta manera, a navegar en mi pasado para ver las sonrisas que he logrado dibujar, así como también las lágrimas que con amor sincero he llegado a borrar. Hacen que me de cuenta de que errar es algo natural, que no soy alguien perfecto, por eso sus consejos hacen que piense antes de actuar. 
Son los consejos de la luna que me enseñan a creer en las oportunidades que la vida me da, y que siempre es bueno arriesgarse, sin esperar cual sea el final. Luna, gracias a tus consejos, sé que eres tú quien me aleja de las pesadillas, me das ese toque de esperanza para creer en la ilusión de una noche al azar. 
Son tus consejos Luna, por eso yo te espero a que salgas entre el día y la noche, porque tú me has hecho ver de que puedo estar fuera del promedio, escuchando tus consejos que sirven de reflejo, explicándome de que la vida no es fácil, pero una sonrisa hace la diferencia. De que día a día la vida te pone pruebas, pero que todas son posibles de pasar. Sin embargo, el dolor de almas enemigas me asechan sin poder ponerle el freno a sus mentiras y engaños, pero me enseñas a no guardar rencor, porque el ser humano suele cometen errores y no se da cuenta de lo que sus actos pueden llegar a causar, pero el tiempo como aliado hace que el dolor se vea obligado a irse, para que la vida en mi corazón vuelva a resucitar.
Son gracias a tus consejos, Luna, que en el frío de la noche me dan ese aliento de deseo que cada día pego en mi pecho para poder andar con esa fuerza de voluntad que se estuvo perdiendo de a poco entre el sutil paso de los días. Tú me haces ver mis errores y mis triunfos, mis llantos y mis alegrías, mis fuerzas y mis debilidades, porque yo te escucho mientras duermo y pienso en cómo hacer para cada día mejorar, para ser una persona capaz de afrontar los dolores que en la vida uno tiene que sobrellevar. 
Son los consejos de la Luna que parecen extraídos de un libro desconocido, en donde están escritas cada página de mi vida, porque sabes y reconoces qué clase de persona soy y puedo ser, que vivo el amor de una manera increíble, que doy todo de mi por la persona a quien quiero. Sin embargo, aún tengo esta rosa en mis manos sin saber a quién le pertenece... Y aunque con el pasar de los años he madurado emocionalmente, me falta mucho por vivir, aún el amor sigue siendo algo extraño para mí.
Gracias a tus consejos Luna, hoy estoy mejor, porque tú me has visto sollozar en esas noches de angustia y de recuerdos, pero con tu magia deshojaste los dolores de la vida y me diste la fuerza para seguir adelante, iluminándome con tu brillo y abriéndome paso a un nuevo camino.



martes, 13 de diciembre de 2011

Un nuevo día

Empieza un día más, la mañana nace sin miedo, transcurre como siempre, sin noticias de algún cambio. Pero nada me parece importar, solo tengo ganas de huir de esta realidad que no me pertenece.
Me encuentro desorientado, pensamientos del ayer deambulan sin sentido en mi mente, y el silencio me hiere, de manera constante, mientras respiro una soledad que no conocía.
Hace frío, mi piel está temblando, empiezo a delirar, recuerdos vienen, recuerdos van, y siento un despojo de sentimientos. No diré nada.
Me quedo quieto y me callo, recreo momentos en los cuales no sentía toda esta tempestad de autor anónimo y de origen sumamente desconocido.
Mi mirada quema, aleja a las almas con malas intenciones. Golpea, repetidamente golpea y desaparecen los fantasmas del pasado.
Sonrío sin motivo, sé que es un buen indicio. Respiro con calma y retomo con fuerza los anhelos que en algún momento perdí.
Veo mi reflejo a través de la ventana, el sol va saliendo, sin tregua, y con sus rayos tiñe cada espacio del alma.
Se alejan… Las angustias y las adversidades se alejan… Veo con más claridad, mi cielo se ha despejado, ahora podré volar sin temores.
Siento una paz en mi interior, pero afuera todo sigue del mismo modo. Con paciencia, con paciencia habrá un equilibrio.
Engaños, esquivo engaños pero logran hacerme daño, me hieren, me rozan con su daga de mentiras, agonizo y sangro decepciones.
Otra vez la vida juega con mi destino, me encuentro perdido en los suburbios de lo desconocido. Sálvame, ampárame.
Está oscuro el día, se enfureció y contamino mi cielo, me siento atrapado y sin salida, grito pero nadie parece escucharme.
Oigo un canto, me complace por momentos, y siento que cada vez es más fuerte, solo me queda esperar y ser paciente.
Ya logro ver el camino, no todo está perdido. Dentro de poco se irán mis miedos en la lluvia que la nube llora, sola, desconsolada.
Mis ojos están cansados, mi alma reposa sin consuelo. Iré a soñar para mañana volver a despertar a la luz de un nuevo día.