sábado, 30 de marzo de 2013

Olvidarte

Buscando la forma correcta de romper esos pactos que a ciegas nos hicimos, descubro entre preguntas que olvidarte es mi intento constante, pues es lo único que necesito para empezar de nuevo. 
Olvidarte es enseñarle a mi mente a reciclar los momentos, las desdichas, los perdones. Es limpiar de mi vida las angustias provocadas por recuerdos que solo me incitan a delirar. Los motivos para desprenderme de ti son suficientes y escasos, y olvidarte es herirme y herirte, es abrazarte y que yo sienta el afecto. 
Olvidarte es tener una vida carente de dudas y de dilemas, es creer que vivo plenamente sin recuerdos o arrepentimientos de un amor perdido. Olvidarte es mi cura ante los días amargos, es aliviar un corazón desnudo y atrapado por frases que desaparecen para hacerte menos visible en mis pensamientos. Olvidarte es encontrar un atajo entre tus recuerdos, para llegar a ese lugar de mi mente que desconoce de tu existencia. 
Y así es como te olvido, entre el lamento y la alegría, entre tu vida y mi vida. Olvidarte es poner la balanza a mi favor para llegar a encontrar un escape a este juego que trata sobre recordarte y olvidarte al mismo tiempo. 
Olvidarte es no sentir rencor ni miedos al saber algo de ti, es no reprimir los sentimientos, pues si te olvido ya no sentiré nada. Olvidarte es calmar mis ganas, es ir despacio y sin apuro, es razonar conmigo y sacrificar un puñado de momentos. Olvidarte es una excusa para remediar el daño de un ayer sin conciencia, es empeñar tu vida al borde del olvido mientras yo nado con un tesoro y te dejo en las profundidades de mis recuerdos. 
Olvidarte es emprender un viaje a un mundo donde tú no existes, es caminar por los lugares que frecuentábamos y no sentir nostalgia. Olvidarte es reemplazar los sentimientos en el corazón de alguien más y en las pasiones que escriben mi futuro. Olvidarte es equilibrar mi vida mientras me hago compañía. 
Olvidarte es soltar una parte de mí que simplemente caducó, es como resucitar, como haber muerto y seguir viviendo a pesar de dicha tragedia. 
Olvidarte es atarme a una nueva oportunidad de sentir cosas que contigo llegué a vivir, es no abandonarme y tenerme autoestima, es quererme y alejar de a poco la melancolía.
Olvidarte en encorvar mi presente, prohibiéndole mira a esos lados en donde tú te encuentras. Olvidarte es no sentir tu ausencia ni creer que te he perdido, es no pensarte, es no recordarte. Olvidarte es traicionar el amor que alguna vez fue tuyo. 
En el proceso de olvidarte, me hice amigo del tiempo para sentir que todo pasaba más rápido de lo normal, y alegar mi venganza para borrarte de mi memoria y ser testigo del suicidio de ese ingenuo sentimiento.
Así decido olvidarte mientras vendo cada uno de tus recuerdos, pues no necesito de nadie para olvidarte, ya que al sujetarme de mis sueños encuentro un motivo más para vivir y reiniciar mi vida. 
En mi jornada olvidarte es primordial e innecesario, ya que poniéndole clavas a la rutina te olvido sin querer. Pero debo confesar que tu recuerdo me hirió y yo le dejé hacerlo, y estuve a punto de desistir e ir a buscarte, pero mi letargo me llevo más lejos y le quite verdad a dicha leyenda que olvidar es imposible. 
Olvidarte es exiliarme de tu vida, es como elaborar un crimen perfecto en donde yo salgo ileso y libre de cargos. Olvidarte es dejar que tus huellas se borren de las orillas del mar, es crear mi suerte, es hacerme sombra a mí mismo, es desatar esos lazos que compartí junto a ti. 
Olvidarte es no conocer tus veredas ni recordar alguna fecha o día en especial. Olvidarte me concede la dicha de seguir viviendo sin miedo al pasado, ya que al no pensarte compenso mis días con la ausencia de preguntas que ya no tienen algún significado. 
Al momento de olvidarte me convierto en tu enemigo en el amor, es como competir para ver quien llega primero a la meta y cruza la línea del olvido. Olvidarte es pensar en mí y borrar en cada paso tu recuerdo, es volar sin tus alas y escuchar una canción y que no seas lo primero que se me venga a la mente. 
Olvidarte es clavarme en tus pupilas y no recordar quién eres. Es arrancar sentimientos en los cuales tal vez aún vivas, pero mi deseo de olvidarte me obliga a hacerlo para dejar de pensarte y extrañarte al mismo tiempo.
Olvidarte es recordar mi vida antes de que tú llegaras, es mirarte y no sentir nada, es hablar contigo como si jamás hubiéramos estado juntos. Olvidarte es entender que no dependo de nadie para volver a ser feliz, es sujetarme y no desistir, es confirmar que llegaré lejos si no volteo la mirada. 
Olvidarte es quitarle a mi tiempo anclas e impedimentos, es recobrar el equilibrio mientras me abrazo de un mañana que no sabe que en mí has existido. 
Y pongo aprueba la libertad que tengo para cancelar por siempre aquel tratado que decía que jamás te olvidaría, hoy lo rompí y me revele ante esas promesas que tú tampoco cumpliste.
Al olvidarte comprendo que tenemos la capacidad de comenzar otra vez y de encontrarnos con nosotros mismos, para vivir en paz y sonreír de nuevo.
Y después de haberlo intentado todo, de haber caminado lejos y de haber vivido toda clase de emociones buscando la manera de vetarte por siempre, en mi silencio descubrí que escribirte era la única forma de olvidarte.

                                     

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