jueves, 15 de marzo de 2012

El comienzo del final

El dolor palpitante nos acoge y desaparece en ellos, deja en nulo cada uno de los sentimientos. Todos los recuerdos vienen a nosotros, las miradas en el ayer nos llevan a aquellos momentos de vida y de gran libertad. El tiempo se romperá al ver que la noche llegue antes de lo establecido, dejando así la ausencia de almas cercanas. La mañana será diferente, la tarde será infinita, el día será un recuerdo, el sol ya no arderá como antes, y la luna se convertirá en un reflejo de nosotros…
Vendrán pensamientos a cada segundo, los recuerdos golpearan el corazón hasta llenarlo de lágrimas. La fuerza se hará débil y la lucha por seguir en pie será abatida por la ley de la vida. Llamados desconocidos abrirán la puerta del alma y volaran los momentos de angustia y de impaciencia. Un 'hola' es cotidiano en los días, pero el adiós no existe en este instante de vida. No siempre llegamos a despedirnos, no siempre podemos dar el último abrazo o el último beso, pero quizás es porque ese no es el final, sino el inicio de algo nuevo.
Los veremos en nuestros sueños, los sentiremos sin tenerlos, los extrañaremos en cada momento y lugar, pero los recordaremos con alegría cuando la paz y la armonía estén presentes en nuestra vida. Dormiremos para siempre en el momento que el destino decida. El aire nos robará lo que queda de nosotros, la tierra formará parte de nuestro traje que dejamos en la vida. El camino tendrá un final, el camino físico verá el límite en nuestro andar. Se manifiestan emociones, se rompen corazones, la mecánica de la vida nos hacen esclavos del tiempo, lo comprendemos, pero al momento se nos hace extraño, no aceptamos la realidad, no queremos tales cambios… 
La estadía en la vida tiene fecha de caducidad, a veces el ciclo se cumple y otras, por desgracia, se adelantan sin avisar, pero el cariño, la valentía y los actos dejan su aroma y su esencia en nuestra memoria, pero, ¿adónde se va la vida? Se desvanece en el horizonte y crea nuevas almas para seguir andando por el mundo en un nuevo empezar, o encuentran el final y todo acaba...
La melancolía nos ofrece un escape, la imaginación nos devuelve la imagen, la fe dibuja un paraíso en el cielo para dejarnos el alivio de que iremos a un lugar mejor, a un lugar infinito. Cada uno tiene una perspectiva, pero nadie puede ver más allá de la vida. No todos sienten lo mismo al desprenderse de alguien especial. La situación es tensa, nos vuelve frágiles a todos, nos destruye y nos une, nos hace entender el lema de la vida. 
Los años pasaran, caerán como hojas en el otoño, dejaran huella en nuestra piel, en nuestros gestos, en nuestros ojos, y en cada rincón de nosotros. La sabiduría gobernará a través del tiempo, dirigirá la astucia y la moral, el llanto y la pena se irán en la sombra de la inmadurez hasta ver la luz de este juego mortal. Los días seguirán pasando, su aroma estará presente, su frescura sanará los momentos agrios, y nosotros seguiremos aquí con la nostalgia, recordando el ayer, recordándolos a ellos, a los que sin decir adiós, a algún mejor lugar partieron...


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